El trasplante capilar en el hombre es la técnica definitiva para revertir la calvicie

También es la forma de devolverle la imagen juvenil que proporciona un pelo tupido y vigoroso. Consiste en autotrasplantar unidades foliculares de zonas que no están afectadas por la calvicie (nuca y superficies cercanas a las orejas) a las zonas afectadas, logrando que ese pelo trasplantado, con sus genes que evitan la caída, no vuelva a morir y a caer.

Una unidad folicular está formada por el folículo (en el que se encuentran las células madres que generan el pelo), sus vasos capilares, glándulas sebáceas, músculos erectores pilosos y resto de la estructura perifolicular. Al trasplantar toda la estructura se logra que el pelo obtenga la irrigación sanguínea y los nutrientes que necesita para que sus ciclos se desarrollen de forma vital, sana, y, además, sin perder su movimiento y funcionalidad. En definitiva, se recupera el pelo con su misma forma y volumen. El trasplante capilar, también llamado implante capilar, se realiza con dos tipos de técnicas: la técnica FUE (Follicular Unit Extraction) y la técnica FUSS (Follicular Unit Strip Surgery).

implante capilar

Las técnicas FUE consisten en una extracción individual de unidades foliculares para autotrasplantarlas, una vez seleccionadas y tratadas, a la zona alopécica.

La técnica FUSS, o técnica de la tira, consiste en extraer una tira de piel con pelo, de una longitud entre 15 y 20 centímetros y un ancho de un centímetro, de una zona no afectada por la calvicie (zona donante). La tira se mantiene en un estado óptimo de temperatura e hidratación mientras se extraen las unidades foliculares. Una vez extraídas y seleccionadas se implantan en la superficie que se quiere tratar. Esta técnica requiere de una intervención quirúrgica poco invasiva que se realiza con anestesia local y sedación completa.

Los resultados de ambas técnicas

Resultados técnica FUE y técnica FUSS

Los resultados de ambas técnicas son iguales, en cuanto que ambas revierten la calvicie y repueblan de pelo la zona alopécica, no obstante hay algunas diferencias que se deben tener en cuenta:

1.- La técnica FUE se recomienda a pacientes (1) con pérdidas de pelo limitadas y controladas, (2) con zonas donantes de baja densidad (poco pelo en la nuca y en la zona de las orejas y, por tanto, de donde no se puede extraer una tira), (3) a quienes les gusta llevar el pelo corto y no quieren mostrar la cicatriz o (4) los que quieran disimular cicatrices de trasplantes previos.

La técnica FUE no deja cicatriz. Las unidades foliculares se extraen con microbisturíes cilíndricos que tienen menos de un milímetro de diámetro y que no dejan cicatrices ni heridas visibles. En este sentido se considera más novedosa y menos invasiva. También es más cara porque requiere de un mayor número de sesiones.

2.- La técnica FUSS deja una pequeña cicatriz, poco perceptible, en la zona donante (normalmente la nuca) que requiere de unos cuidados básicos post-quirúrgicos. Está recomendada para una repoblación más rápida y barata de grandes zonas afectadas por la calvicie.

Es importante tener en cuenta que ambas técnicas necesitan, para su éxito, de un equipo de médicos y técnicos especializados, con mucha experiencia en este tipo de intervenciones. En primer lugar es básico que el trasplante sea eficaz y que la unidad folicular implantada genere un pelo que no se caiga y con buen crecimiento capilar. Pero también es importante que, como en cualquier otra intervención de estética, el resultado sea el más natural posible.

En la alta estética de hoy se busca que el pelo implantado nazca con el mismo patrón de crecimiento que tuvo el pelo caído. Hay que entender que la forma en el que crece el pelo (el patrón de crecimiento) es particular en cada persona y que, además, ese patrón puede ser distinto en las distintas zonas de la cabeza.

Los resultados del trasplante capilar, o implante capilar en el hombre tienen efectos muy beneficiosos y no sólo estéticos. Más allá de las tendencias, afecta al concepto de juventud de cada uno y, por tanto, a su autoestima. Vivimos en una sociedad en el que importa la imagen que los demás tienen sobre nosotros. El notar cómo generamos una atracción natural en las personas con las que tratamos, nos permite tener un mayor número de oportunidades tanto personales como profesionales.

En definitiva, nos facilita un éxito que, también, afecta a la forma en que nos vemos a nosotros mismos. Los pacientes que se han realizado implantes capilares hablan de que fue una decisión que, en muchos casos, les ayudó a alejarse de sus complejos, rejuvenecerse e, incluso, relanzar sus vidas.