El consumo excesivo de alcohol repercute en un cabello débil, pudiendo derivar hacia la alopecia.

Los malos hábitos como la mala alimentación o el tabaco influyen de manera negativa en el cabello. Y el alcohol no podía ser menos: cervezas con alcohol, licores, vinos… Hay que aclarar que el consumo moderado de alcohol no tiene las consecuencias que sí provoca su exceso. Pero, ¿cuándo estamos hablando de ‘exceso’? Y lo que más nos preocupa, ¿cuál es el grado en que podría afectar a nuestro cabello?

Para conocer cuándo estamos abusando del alcohol, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) dispone de una calcoholadora. Con ella podemos medir la cantidad de alcohol. Si la recomendación es no sobrepasar los 30 gramos diarios de alcohol en hombres de mediana edad, por ejemplo, en esta aplicación podemos comprobar que si consumimos una copa de whisky (50ml, 16g) y antes o después otra de vino (120ml, 11’5g), no llegamos al límite. Pero con sólo sumar a esta cantidad una caña (220ml, 8’8ml) ya habremos sobrepasado el consumo responsable.

El abuso de alcohol produce cabello débil.

El agua es fundamental para evitar el cabello débil, ya que procuramos el riego y facilitamos con ello la buena hidratación del pelo. En caso contrario, esto puede potenciar la alopecia. El exceso de alcohol juega a este respecto un papel perjudicial porque produce deshidratación.

Este tipo de bebidas son diuréticas, es decir, aumentan la secreción de orina. Ir constantemente al baño hace que perdamos líquidos y esto nos provoca más sed. Hay lugares que sirven la cerveza con alcohol, junto con un vaso de agua. Esto es una buena ocurrencia porque cuanta más agua bebamos, menos ganas tendremos de consumir alcohol y ganaremos en hidratación.

Pérdida de brillo y movimiento.

Es cierto que no existen estudios concluyentes que señalen el abuso de alcohol como causante directo de la pérdida del cabello. Sin embargo sabemos que contribuye a que esto pase. Y es que beber alcohol es malo en exceso, no sólo para la salud del cabello sino también para su apariencia.

El abuso del alcohol hace que el hígado no retenga el contenido etílico y se propague por el organismo. Es ahí donde el alcohol descontrolado absorbe las vitaminas y minerales esenciales para un cabello sano, reduciendo los glóbulos rojos y, en consecuencia, pierda oxígeno.

El alcohol también tiene capacidad para absorber entre otras la vitamina C, que ayuda a la formación de colágeno. Asimismo, se verán reducidos los niveles de zinc, mineral importante para la formación de la queratina. Todas estas consecuencias serán perjudiciales para cada una de las partes del cabello. No son pocos los factores los que producirán un cabello débil y que pierda todo su atractivo.

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Recomendaciones para un cabello sano.

Aunque el exceso en el consumo de alcohol no es determinante para provocar la caída del cabello, sí que acelera el proceso. Para evitarlo aconsejamos su consumo cuanto menos moderado. Si el problema persiste y es agudo, lo mejor es ponerse en manos de especialistas en tratamiento capilar. A través de un estudio personalizado se puede atajar este problema de forma más efectiva.

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